Experiencia y juventud ... Guillemot y Lagravière
El domingo, 1 de junio, el Safran cruzará la línea de salida
de la New York - Barcelona a dos. Guillemot y Lagravière está con muchas ganas
de participar en la regata después de su anticipada llegada a Newport lo que
les permitió, en un ambiente muy relajado, resolver todos los trabajos
pendientes y discutir cómo manejar el barco.
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OPEN 60 Safran © C.Launay |
Con 3700 millas desde la Estatua de la Libertad hasta Barcelona, la New York
- Barcelona está muy abierta para los cinco equipos inscritos (Gaes
Centros Auditivos, Hugo Boss, Neutrogena, Spirit of Hungary y Safran). Será sin
duda una persecución a alta velocidad a través del tablero de ajedrez del
Atlántico hasta el Estrecho de Gibraltar y su entrada al Mediterráneo.
Entonces, habrá movimientos tácticos para jugar en las 525 millas a lo largo de
la costa española. Serán dos semanas de regata para la que la tripulación del
Safran tuvo la oportunidad de prepararse durante su estancia en Newport.
"Ha sido un placer, he aprendido mucho, estoy seguro de que somos la
asociación ideal para esta regata a dos", comentó Lagravière, futuro
patrón del nuevo Safran.
Un bautismo de fuego para Morgan Lagravière
Nunca antes el joven Lagravière, que viene de los Juegos Olímpicos y del circuito Figaro, pasó tantos días en el mar antes de embarcarse por primera vez en un IMOCA para su traslado: "Aprendí mucho durante el traslado, porque tenía compañeros muy buenos en la tripulación", dijo Lagravière. "Para mí, fue una manera de descubrir el Open 60 y de cruzar el Atlántico todo al mismo tiempo. Una vez llegamos a Newport, me sentí preparado para manejar un IMOCA solo, es una cuestión de adaptación, de rodarse". En la New York - Barcelona, Lagravière tendrá la oportunidad de comentar mucho más a fondo las cosas con Guillemot, el patrón del Safran y un entrenador excepcional, pero esta vez en situación de regata. La asociación y el complementarse van a ser importantes. "Marc y yo somos diferentes", dijo Lagravière. "Soy muy exigente, no dejo el barco y voy mucho al detalle como un perro con un hueso, mientras que, por otro lado, Guillemot es un viejo lobo de mar realmente experimentado y muy conservador con el barco".
Un bautismo de fuego para Morgan Lagravière
Nunca antes el joven Lagravière, que viene de los Juegos Olímpicos y del circuito Figaro, pasó tantos días en el mar antes de embarcarse por primera vez en un IMOCA para su traslado: "Aprendí mucho durante el traslado, porque tenía compañeros muy buenos en la tripulación", dijo Lagravière. "Para mí, fue una manera de descubrir el Open 60 y de cruzar el Atlántico todo al mismo tiempo. Una vez llegamos a Newport, me sentí preparado para manejar un IMOCA solo, es una cuestión de adaptación, de rodarse". En la New York - Barcelona, Lagravière tendrá la oportunidad de comentar mucho más a fondo las cosas con Guillemot, el patrón del Safran y un entrenador excepcional, pero esta vez en situación de regata. La asociación y el complementarse van a ser importantes. "Marc y yo somos diferentes", dijo Lagravière. "Soy muy exigente, no dejo el barco y voy mucho al detalle como un perro con un hueso, mientras que, por otro lado, Guillemot es un viejo lobo de mar realmente experimentado y muy conservador con el barco".
Saludos y buenos vientos.
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